Cualquier niño sensible sabrá....
La noche de un domingo es posiblemente el mejor momento posible para gritar y saltar mientras el ex Fun People dedica el revoleo de sus rastas rubias al malestar de una generación.
Sin importar las dos horas de retraso (que el cronista tuvo la desgracia de comerse de pie entre ex pubertos sudorosos) y los cientos de fans en pedo, con las interminables rondas de tetra-packs y venta de magazines y stickers para skateboards de “niños sensibles” haciendo cola afuera de Groove, el primer recital de Boom Boom Kid en la Argentina después de una gira por el extranjero fue algo extraño pero hermoso. El artista antes conocido como Nekro aprovechó la ocasión para presentar Muy Frisbee, un relanzamiento especial de 500 copias de su último disco acompañado de un poster, un frisbee y un disco de vinilo con 11 canciones inéditas. A su vez, el niño de rastas del hardcore criollo develó el compilado de publicaciones gráficas Mi Pequeña Colección de Funzines 1996-2010.
Listo. Una vez terminada la seriedad de la cabeza informativa, estas líneas se vuelven una crónica, una crítica, una reseña, un intento de expresar lo que se siente haber cruzado la adolescencia en el estallido neoliberal y vivir la juventud en su caída. Compartir el quiebre de una generación completa en un recital. Los paradigmas se desgarran y se caen y con ellos la economía, la moral, la política, inclusive la forma en que se configuran los sujetos. A eso en las ciencias sociales, a esa ruptura, se le llama postmodernidad. Pero ese concepto tiene letras, música, ritmo, vida… más que una palabra son generaciones enteras y un mundo que se configura. Un después del quiebre económico y social... una posteridad.
Tal vez el acierto más grande del ex Fun People , conocido en el Registro de las Personas como Carlos Rodríguez, es seguir convocando a los “sensibles y angustiados” que no reparan en su poca preocupación por el recital como presentación musical (con un respeto por las letras y las tablaturas y no chillidos y gritos desafinados en los que Nekro directamente olvida las letras o las inventa no siempre afortunadamente) sino como un evento o una ruptura. Una catarsis colectiva que revienta en cada tema. Con guitarras rápidas y beats de batería con la fuerza del tren Sarmiento, Rodríguez lidera a su banda a través de decenas de temas cortos que juntos conforman un manual épico de la canción con dos coros y dos versos-monólogo-grito-desgarro.
Desde los viejos temas de Anesthesia, el primer disco de la gente copada de campana, hasta pequeñas pelitas hardcore como Lo Único Feo Es No Tener Porque... y Cómo Empezar… Después que forman parte del último disco, el recital se va consolidando como una postal de la resaca (post crisis del 2001, neoliberalismo, 90’s, muro de Berlín, todo lo que se ha caído y cualquier niño sensible sabrá entender).
P.d. El poster que anunciaba el recital estaba basado en la portada del libro Adios Mariquita Linda de Pedro Lembel.
Desde los viejos temas de Anesthesia, el primer disco de la gente copada de campana, hasta pequeñas pelitas hardcore como Lo Único Feo Es No Tener Porque... y Cómo Empezar… Después que forman parte del último disco, el recital se va consolidando como una postal de la resaca (post crisis del 2001, neoliberalismo, 90’s, muro de Berlín, todo lo que se ha caído y cualquier niño sensible sabrá entender).
P.d. El poster que anunciaba el recital estaba basado en la portada del libro Adios Mariquita Linda de Pedro Lembel.