martes, 28 de junio de 2011

De la política a la televisión

El anuncio de la candidatura del compañero de fórmula de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se pareció más  una final de Gran Hermano que a un acto político. Durante los cinco días que pasaron entre que la primera mandataria afirmara que competiría nuevamente en octubre y el sábado ( día en que se cerraban las listas)se multiplicaron los rumores, las apuestas y los multiple Choice.



Como si se tratara de un certamen televisivo o del final de una novela con alto rating, los medios aprovecharon el hermetismo de la decisión de Fernández de Kirchner para multiplicar no sólo las hipótesis del compañero de fórmula sino también quienes saldrían heridos de la decisión presidencial. Es de público conocimiento el poder que ejerce la televisión argentina en la población. La elección del 28 de junio del 2009 que trajo como ganador a Francisco de Narváez luego de sus múltiples apariciones en Showmatch es un fiel reflejo de esto.

En la escuela especial Aprender a Aprender de Ramos Mejía realizan un simulacro de votación cada vez que hay elecciones para que los alumnos participen de lo que se vive a nivel nacional. “En el 2009, más del 70 % de los alumnos votaron a Francisco de Narváez. En general, los chicos votan a la persona que más escuchan nombrar en sus casa” dijo la Licenciada en Ciencias de la Educación y directora de la institución Silvia Garré .  

No se trata aquí de afirmar que la televisión es una caja boba tal como describía la teoría de los años setenta que consideraba al televidente como un simple consumidor de los productos televisivos (sin interpretación). Sin embargo, la excesiva presencia televisiva más los millones de pesos invertidos en publicidad, posiblemente hayan provocado que Francisco de Narváez le ganara al oficialismo.

Si en el momento en el que la Presidenta anunció su compañero de fórmula, una escribana le hubiera acercado el sobre con el nombre de la persona elegida, quizás no nos hubiéramos espantado tanto. Quizás también por eso, el acto fue corto y el anunció de Amado Bouduo como candidato a Vicepresidente fue rápido.

El tema se convierte en un problema cuando la política deja su espacio de acuerdos consensos y discusiones para mudarse al de las cámaras y el show televisivo. Le vendría bien a la dirigencia política, no confundir los espacios. Los programas de análisis político no tienen por qué posicionar candidatos. Los gobernantes se eligen por su accionar en sus deberes de funcionarios públicos y no por lo que dicen frente a las cámaras. De lo contrario,  la televisión ocupará un lugar realmente  trascendental en las decisiones políticas de la Argentina y no habrá tiempo de volver a tras.

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